IGLESIA

Hay constancia documental de que en 1466, estando la iglesia parroquial muy arruinada, el arzobispo de Zaragoza, don Juan de Aragón, concedía permiso a don Juan Fernández de Heredia, señor de la villa de Fuentes, y a los jurados y Concejo de dicha villa para "...labrar de nuevo la iglesia parrochial de baxo del castillo del mismo título de Nuestra Señora, con su sacristía y capillas de San Nicolás y Santa Catalina..." y les fijaba el plazo de cuatro años para su ejecución, contando desde el primero de Agosto. En dicho año se derribó, pues, la primitiva iglesia y se edificó otra bajo la advocación de Santa María, posiblemente un templo mudéjar similar al existente en la vecina villa de Quinto de Ebro.
La existencia de este templo fue breve al sustituirse en 1535 por decisión de don Juan Fernández de Heredia y Ximénez de Urrea, tercer conde de Fuentes, deseando elegir en la cabecera del condado un templo cuya magnificencia fuese marco adecuado para alojar el panteón de tan ilustre linaje.
La traza del nuevo templo se encomendó a Quinto Pierres Vedel, arquitecto francés, nacido en la villa de Usbues. Su origen ultrapirenaico le permite reflejar en Fuentes, que tal vez es su primera obra en Aragón, un sentido renacentista muy próximo a las fuentes clásicas de Italia sin apenas adherencias de persistente mudejarismo. Las bóvedas, de concepción aún gótica y traza estrellada, se apoyan en robustas pilastras flanqueadas de columnas dóricas, con arquitrabe, friso y cornisa del mas depurado estilo.
La fortuna del modelo convirtió a Pierres Vedel en el arquitecto de los Fernández de Heredia, para los que trabajó en Daroca, Mora de Rubielos, en Teruel y en Albarracín.

****obligase a transformar en cabecera los pies de la iglesia y abrir en atrio el ábside previsto.
Apenas concluida la fábrica se inició la construcción de nuevas capillas, como la de Nuestra señora del Rosario, abierta en el tercer tramo de la nave del Evangelio y fundada en 1557 por el presbítero Juan Terrer. Por ella se desciende a la cripta de Beneficiados, descubierta durante la restauración. Tiene bella embocadura renacentista y el retablo titular se ha trasladado a la cabecera de la iglesia. Actualmente la capilla aloja el Monumento Eucarístico de Jueves Santo, verdadera tramoya arquitectónica en madera que cierran lienzos de pintura de finales del siglo XVIII y se trata de uno de los pocos exponentes que quedan en Aragón.

LA TORRE


Hasta 1881 la iglesia dispuso de torre "... de base cuadrada, de mal aspecto, sin ningún mérito artístico, construida con fábrica de mampostería de piedra de yeso a manera de tapiales ordinarios, y un pilar de ladrillo en cada uno de los cuatro ángulos...". Así la describe el arquitecto diocesano don Fernando de Yarza Fernández en su informe previo a la declaración de ruina, instada por el párroco don Sixto Ayora ante el peligro cierto que ésta ofrecía. Su demolición tuvo lugar en marzo de 1881 por el maestro albañil Antonio Montori, vecino de Zaragoza, bajo la dirección del arquitecto provincial Félix Navarro Pérez (1849-1911), a quien se encomendó el proyecto de la nueva torre. Era Félix Navarro notable arquitecto turiasonense, cuyas tendencias oscilan entre el modernismo y el historicismo ecléctico, como reflejan sus obras del Mercado de Lanuza y la Escuela de Artes Aplicadas en Zaragoza.
En su estilo la torre participaba de ambas corrientes artísticas, presentes en la arquitectura de fin de siglo. Hay en ellas lejanas reminiscencias venecianas y nórdicas, en feliz conjunción con lo renacentista del resto de la iglesia. De planta cuadrada, está construida fundamentalmente en ladrillo aparejado a tizón, con adarajas a soga en los ángulos.
La decoración escultórica, con los símbolos de los evangelistas en las aristas, los pináculos y cornisas, se ejecutan en piedra caliza blanca. El chapitel, de aguda flecha, está revestido desde su restauración por chapa de latón dorado. El remate lo forman una esfera, veleta con representación de San Miguel y cruz.
Convertida en observatorio artillero durante los duros combates que alrededor de Fuentes se sucedieron en la pasada guerra civil (1936-1939), quedó gravemente dañada y con riesgo otra vez de ruina. Una reparación de posguerra, realizada por Regiones Devastadas, cerró sus heridas y le devolvió la estabilidad, aunque la restauración definitiva no ha tenido lugar hasta 1998.
Durante las obras se ha podido determinar la autoría de los elementos escultóricos del tetramorfos que flanquea los cuatro ángulos del campanario, obra de Carlos Palao, cuyo apellido figura grabado tras la base del león de San Marcos. Es conocida su relación profesional con Navarro en obras como el Mercado Central de Zaragoza.