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Callejero de Fuentes de Ebro

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Fiestas y Tradiciones

Los valores, creencias, costumbres y formas de expresión artística característicos de una comunidad, en especial a aquéllos que se trasmiten por vía oral, son el conjunto de bienes culturales que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, trasmite a las siguientes.

Lo tradicional coincide así, en gran medida, con la cultura y el folclore o “sabiduría popular”.

La visión conservadora de la tradición ve en ella algo que mantener y acatar acríticamente. Sin embargo, la vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse, cambiando en forma y fondo (a veces profundamente) para seguir siendo útil.

Gracias al Dto.Etnográfico, puedes visitar estas páginas donde podrás encontrar curiosidades acerca de las antiguas tradiciones sociales y orales de nuestro municipio.

FUENTES DE EBRO. LA MIRADA DE UN SIGLO

FUENTES DE EBRO. TRADICION ORAL

Las tradiciones más arraigadas en nuestro municipio son las siguientes: San Anton – Carnaval- Los Pastillos – Los Quintos

SAN ANTON

La fiesta de San Antón se celebra la Noche  del 16 de enero con la realización de una gran hoguera en la Plaza Adula.

Durante el día se celebra la misa en honor a San Antón,  donde se reparte el típico “Canto de San Antón”, una torta  preparada especialmente para este día.

Los vecinos se reunen alrededor de la hoguera  mientras disfrutan de las patatas asadas y un buen vino.

Antiguamente y al margen de la hoguera principal, cada ‘cuadrilla’ realizaba su hoguera particular  a lo largo de las eras de Fuentes donde continuaba la celebración hasta bien entrada la madrugada. Con el paso de los años esta tradición se ha ido reduciendo a la reunión de los vecinos alrededor de la  hoguera de la Plaza Adula.

CARNAVALES

La tradición de disfrazarse el día de carnaval se ha ido asentando en nuestro municipio con el paso del tiempo y cada año son más los jovenes, y los no tan jovenes,  que salen a las calles con disfrazes de todo tipo.

Durante los últimos años y gracias a la realización del concurso de disfrazes municipal la tradición ha arraigado definitivamente convirtiendose en uno de los días mas esperados del año.

Puedes ver las fotos de carnaval en el Espacio Joven tanto en su página de Tuenti como en la de Facebook .

Breve historia del carnaval

A tu hijo, seguramente, le bastará ilusionarse con los disfraces, los colores, los bailes, y los desfiles de carnaval. Pero sería interesante que, si él se despertara para saber algo más, los padres estuvieran preparados para contestarle. ¿Alguna vez te has preguntado porque uno se disfraza durante el carnaval? Pues, aquí tienes algunas respuestas:
Las verdaderas orígenes del Carnaval todavía son una incógnita. No hay como comprobar científicamente dónde y cuándo nació el Carnaval. Los estudios estiman que los primeros cultos que más tarde se denominarían Carnaval fueron realizados años antes de Cristo, en la agricultura, cuando los campesinos se reunían en verano con los rostros enmascarados y los cuerpos totalmente pintados, alrededor de una hoguera, para celebrar la fertilidad y productividad del suelo, bien como alejar los malos espíritus de la cosecha. La primera concentración carnavalesca se localiza en Egipto. La fiesta no era nada más que danza, cánticos, y los participantes usaban máscaras y disfraces como símbolo de la inexistencia de clases sociales. Después la tradición llegó a Grecia. Allá por el siglo VI a. C., existía la costumbre de pasear un barco con ruedas (carrus navalis) donde la gente bailaba todo tipo de danza. En Roma el carro era dedicado a la diosa egipcia Isis, propagando el culto a los celtas y germanos. Las ceremonias tenían un punto en común. Estaban asociadas a fenómenos espirituales, astronómicos y a ciclos naturales, y se manifestaban a través de expresiones como la danza, los cánticos, la sátira, las máscaras, y el desorden. En una sociedad con tantas diferencias sociales, las fiestas suplían la necesidad de libertad para todos. Ricos y pobres se mezclaban durante el carnaval sin reconocerse.
Enseguida, el carnaval llega a Venecia, y de ahí a todo el mundo. Y poco a poco fue moldeando sus características, dependiendo de las costumbres propias de cada país. Pero, por lo general, el carnaval se define a través de máscaras, disfraces, carrozas, desfiles, bailes, etc.

Calendario de Carnaval

La fecha de carnaval varía de un año a otro. Y está marcada en nuestro calendario por la Iglesia Católica que la calcula según la fecha del Domingo de Pascua de Resurrección. Al principio la iglesia estaba en contra del Carnaval. Lo consideraba demasiado permisivo a las emociones, placeres, y deseos de la gente. Para la iglesia, el carnaval representaba el desorden, lo prohibido. Pero aún así, el carnaval seguía, y la iglesia, sintiendo que le era imposible impedir el Carnaval, acabó adoptando oficialmente la fiesta, en 590 d. C. pasando a programar su calendario. El primer miércoles después del carnaval, llamado “miércoles de cenizas”, da inicio a la cuaresma, periodo en que se debería abstenerse de todos los tipos de placeres como la carne, el huevo, el sexo, la diversión en general. En razón de eso, el carnaval se calcula en relación con la Semana Santa. Entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Pascua de Resurrección han de pasar 45 días.

LOS PASTILLOS

El día de los pastillos se celebra un domingo antes del domingo de ramos. El pastillo es una torta redonda en cuyo centro se colocan huevos enteros y sujetos por dos tiras de la misma masa en forma de cruz. Tradicionalmente el pastillo se acompañaba de chocolate y una naranja y se comía a la hora de la merienda en el campo acompañado de amigos o familiares.

Posteriormente esta fiesta se ha consolidado celebrándose durante todo el día, las personas se reúnen, bien con amigos, bien con familiares y salen al campo por la mañana, comen juntos y pasan la tarde bien a orillas del río (casi siempre), bien en cualquier otra parte de la huerta o monte.

LOS QUINTOS

Una actividad esperada durante el año, era la Ronda de Quintos en la cual además de que los quintos de ese año participaban todos los vecinos, ya que aquellos rondaban toda una semana, de sábado a sábado. Llenaban sus guitarras de tortas, las cuales repartían entre la chiquillería que les acompañaba arremolinándose a su alrededor, organizaban bailes y cantaban por las calles.

La ronda comenzaba por la mañana, comían todos en una misma casa (casa de la quinta, que pertenecía a uno de los quintos, y de la cual se ponía a disposición de la quinta, porque tenía espacio y porque había mujeres que podían ayudar, ya que el período de la quinta se extendía a toda la semana.
“Respecto a las comidas se compraban unos corderos, antes reses “machonas” (que no parían) después cambiaron a corderos, y si hacían corto a buscar otra vez. Y se comía carne a la brasa; vino, anís, coñac,…”

Generalmente la rondalla salía de allí y comían tortas en diferentes casas de quintos. Se realizaba un recorrido marcado por la distribución de las casas. Las madres y hermanas de los quintos preparaban empanadas, rosquillas, madalenas, y en alguna casa mantecados.

Aunque también hacían baile y cantaban en los lugares donde las modistas y mozas se reunían para coser, y por la noche nuevamente la vuelta al pueblo, luego a bailar a la casa en la que comían.

En la casa después de cenar venían las madres y hermanas de los quintos y hacíamos juegos.

Los quintos entrantes pedían permiso a los salientes para comenzar su ronda y a veces se producían algunas riñas o reyertas entre ellos.

Las novias de los “tañadores”, que eran los que tocaban algún instrumento, les preparaban unas escarapelas con cintas y moñas (cosidas por “la Sebastiana”), espejos, caras de la novia o caras pintadas (Dª. Amanda), que después estos les regalaban a ellas.

La banda de música tenía un jefe, al que todos obedecían para ir en orden, o de lo contrario pagaban con dinero o recibiendo algún correazo. Los tocadores se colocaban en el centro y los demás a su alrededor a cantar y bailar. Este jefe era a su vez, quien llevaba el dinero de los quintos, y quien ordenaba en los bares que no sacaran más bebida de la acordada.

Si los quintos en sus rondas causaban algún daño en el vecindario, eran castigados con servicios a la comunidad, que podían “guardarse” para cuando fuera necesario (cuando nevaba, a limpiar las calles ó algo por el estilo).

Su recorrido era: Desde la puerta de la “Cepa”, subir por la farmacia vieja, pasar por la Morería, Trinque y nuevamente a la puerta de la “Cepa”. Después del recorrido de costumbre, se recorría todo el pueblo.

Otros informantes hablan de otro recorrido: Se paraba a templar las guitarras en el Trinque, Morería, Santa Cruz, Trallero, San Blas, Mayor. Después se cantaba también en las cuatro esquinas, en la puerta de Subías y en la Plaza de la Iglesia. Esa ronda era después de la quinta, o en las fiestas o cuando una cuadrilla se juntaba.

Generalmente todas las coplas tenían el mismo toque. Hay que tener en cuenta que muchos quintos no tenían conocimientos musicales, simplemente dos o tres semanas antes de quintar se reunían con los músicos del pueblo para aprender un poco de guitarra, guitarro, clarinete, pandera, etc. Al más pequeño de la quinta tradicionalmente se le daban los “hierros”, el triángulo.

Las coplas se caracterizan por jugar con el doble sentido. Muchas de ellas surgían de críticas, rumores, relaciones que ni siquiera comenzaban, etc.

Los Mayos

Tradición que ha perdurado a lo largo de los años es la de los mayos. Los quintos ponían cuatro en la plaza del ayuntamiento, dos en la puerta de la iglesia, y otros cuatro en la plaza de la iglesia. También se ponían en la plaza Abenia (Francisco Cuenca), al alcalde, a las novias de los quintos…

“También se enramaba algún carro. En la calle mayor se decoraba con forraje, ahí no se pedía permiso, se cogía un fajo y allí se acudía con cuerdas de empacar; carteles alusivos a los quintos y a las quintas. El forraje iba a las costillas”.

Los chopos no se robaban, ya se sabía donde había que cogerlos a la mejana o a fincas particulares. Los chopos pesaban mucho, era necesario trece o catorce quintos para poder trabajarlos (no como ahora); se cortaban de día, y se colocaban de noche

Además de la Ronda el día de sábado santo se iban a cortar los mayos (se apalabraba- y después se les daba al amo la leña) y se colocaban por la noche. (El tío Remacha, le cortaban los chopos). Después de una semana puestos, se advertía a los quintos que debían quitarlos.

“Alguno de la quinta se disfrazaba pero no era obligación. Era cuestión de la inventiva de cada uno. También se adornaban los carros, se enramaban pero si querían los quintos pero no creaba obligación a la quinta siguiente”.

Otra obligación de los quintos era sacar a San Juan en las procesiones de Jueves santo y Viernes santo. Al santo le ponía naranjas la “tía Barquera”, y después de la procesión los quintos se las comían.

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